Finding God’s Laughter Through Clowning with Clown Medics :: Timbrel Summer 2015 :: Humor and the Playfulness of God

This is the Spanish version of an article originally published in English in the Summer 2015 Timbrel magazine. Subscribe to Timbrel today!

La historia comenzó por el año 2005, en la ciudad de Buenos Aires cuándo nació nuestro segundo hijo Bernabé, quién llegó a nuestras vidas con muchas complicaciones (prematuro, con muy bajo peso 1,200 Kg, síndrome de Down). Tuvo que estar en terapia intensiva neonatal como por 3 largos meses. En ese tiempo tuve mi primer encuentro con Payamédicos y pensé que era un lindo obrar de Dios, colorido, con humor y amor. 

Volvimos al Chaco con Bernabé en mejores condiciones de salud, pero el ministerio de visitar comunidades indígenas junto a mi compañero Esteban y nuestra hija Paloma, ya no iba a poder seguir de la misma forma. Berni necesitaba cuidados especiales de salud. Oramos con Esteban y un día Dios trajo a mi memoria la película de Pach Adams y sentí como una confirmación en mi corazón que era por ahí el camino a transitar. 

Empecé a tomar un curso de clown y al poco tiempo comenzó la relación con Payamédicos. Siento que soy privilegiada en poder acercarme a la gente que está atravesando una situación de salud o enfermedad complicada y buscar a través de la mirada con el otro, una conexión, un puente…

Y en ese conectarnos buscamos que haya un ida y vuelta, que el puente sea transitado en ambas direcciones. El payamédico ofrece su presencia, su estar ahí disponible y el produciente (paciente) lo toma o no. El payamédico acepta la respuesta del otro, no impone nada, respeta. Frente a esto el produciente devuelve algo, una mirada, una sonrisa, un “gracias”, un “hoy mejor no…”. A partir de ahí comienza la producción que se da entre todos, payamédico, produciente, familiar, personal de salud, de limpieza y otros. 

Los payamédicos vamos en grupos de 2, 3 o más, no llevamos un show a la habitación, estamos disponibles para trabajar con la improvisación. para eso nos formamos en un curso al que llamamos Payateatralidad. Allí introducimos a los alumnos en la técnica del payaso teatral, adaptado al medio hospitalario. 

Yo veo el buen humor de Dios en varias situaciones.

  •  Mis compañeros payamédicos con los cuales intervengo, no son cristianos practicantes, algunos hasta se declaran ateos. Pero yo veo que viven y practican valores del reino de Dios y sin que ellos lo sepan son como las manos, los ojos, el corazón, la risa y el amor de Dios en el hospital. 
  • Cuando tengo que intervenir con algún paciente, al cuál venimos siguiendo semana a semana, a veces no sé cómo continuar la intervención o que proponer para “des-dramatizar su situación de internación” o cómo hacer para “favorecer  un estado de ánimo optimista y sostenido en el tiempo”. Entonces hablo con Dios y le digo: “hola, por favor te pido que me des ideas, que me guíes por dónde ir con esta persona y con la payasa, POR FAVOR!!!!”. Y la respuesta aparece en ese instante de la intervención, de la improvisación, ni antes ni después, sino en el momento justo. Es muy lindo Dios eh?
  • Muchas veces el humor de Dios aparece en el que está sufriendo, doliente, en aquel que no puede comunicarse a través de la palabra, en el que está solo, al que nadie fue a visitar… Aparecen los Payamédicos y ese contacto de miradas es mágico, las sonrisas que circulan en ambas direcciones son hermosísimas, impagables, solo Dios sabe…

 

 

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